Una inusual proliferación de pulpos está transformando la actividad pesquera en el suroeste de Inglaterra. Durante el primer semestre del año se capturaron más de 3.200 toneladas de pulpo común, una cifra que multiplica por trece el promedio registrado durante la última década.
En el puerto de Brixham, uno de los principales centros pesqueros de la región, el fenómeno llegó a alcanzar dimensiones extraordinarias: en una sola jornada se descargaron hasta 103 toneladas de estos moluscos.
Detrás de esta explosión poblacional aparece un factor que preocupa especialmente a los científicos: el aumento de la temperatura del mar.
Un mar más cálido que favoreció la reproducción
Los investigadores señalan que las olas de calor marinas registradas en el Canal de la Mancha elevaron la temperatura del agua entre 4 y 5 grados por encima de los valores habituales.
El cambio tuvo consecuencias directas sobre el ciclo reproductivo de los pulpos. Las temperaturas más elevadas redujeron el período de incubación de los huevos y aumentaron la supervivencia de las larvas, que normalmente encuentran en el frío una de las principales causas de mortalidad.
A esto se sumó otro factor decisivo: las corrientes marinas trasladaron grandes cantidades de ejemplares desde las zonas de reproducción del norte de Francia hacia las costas del sur de Inglaterra.
El fenómeno, por lo tanto, no comenzó en territorio británico.
La explosión comenzó en Francia
Desde 2021, distintas zonas de Bretaña y Normandía registraron incrementos extraordinarios en la presencia de pulpos. En algunos sectores, las capturas llegaron a aumentar hasta un 2.600 %.
Los estudios científicos indican que millones de larvas nacieron en aguas inusualmente cálidas del norte francés y alrededor de las Islas del Canal. Posteriormente, los vientos y las corrientes favorecieron su desplazamiento hacia las costas británicas.
El resultado fue una verdadera invasión natural que ahora tiene consecuencias económicas y ambientales a ambos lados del Canal de la Mancha.
Un negocio millonario, pero con un costo ambiental
La enorme disponibilidad de pulpos convirtió rápidamente el fenómeno en una oportunidad para la industria pesquera británica. Con una captura anual proyectada de unas 6.000 toneladas, el Reino Unido podría alcanzar niveles de producción comparables con países tradicionalmente vinculados a esta actividad, como Grecia y Túnez.
Pero el beneficio económico tiene una contracara.
Los pulpos son depredadores y están afectando directamente a otras especies. Al introducirse en las nasas destinadas a la pesca, consumen bueyes de mar, langostas y bogavantes. En algunas zonas, las capturas de estos crustáceos llegaron a caer hasta un 80 %.
Para los pescadores que dependen de esas especies, la abundancia de pulpos dejó de ser una buena noticia.
Restricciones para evitar el colapso
Ante la situación, el regulador pesquero británico propuso una moratoria de emergencia destinada a limitar la pesca industrial de pulpos.
La medida restringe el uso de nasas por parte de embarcaciones de mayor tamaño, mientras permite que los pequeños pescadores continúen utilizando sus tradicionales barcos de menor porte.
El objetivo es evitar que el extraordinario volumen de pulpos termine provocando una explotación excesiva del recurso y, al mismo tiempo, proteger el ecosistema costero.
El antecedente que preocupa a los científicos
La situación actual tiene un antecedente que genera incertidumbre. Una invasión similar se registró en el Canal de la Mancha en 1950.
En aquella oportunidad también se produjo una explosión demográfica de pulpos asociada a un aumento de la temperatura del agua. Sin embargo, el fenómeno terminó abruptamente apenas dos años después, cuando regresaron las temperaturas más frías.
La gran pregunta ahora es si la historia volverá a repetirse.
La diferencia es que el actual calentamiento del océano no aparece como un episodio aislado, sino dentro de una tendencia climática de mayor alcance. Por eso, los científicos y el sector pesquero enfrentan un escenario difícil de prever.
Lo que comenzó como una anomalía marina se convirtió así en un fenómeno con consecuencias económicas, ambientales y sociales. El pulpo se transformó en un recurso inesperado para los pescadores británicos, pero su extraordinaria expansión también funciona como una señal de cuánto está cambiando el equilibrio de los mares.
Fuente: Daniel Postico (Reino Unido)